Del 7 al 18 de diciembre de 2009 se ha celebrado en Copenhague la cumbre mundial sobre “el cambio climático” con 1.200 delegados de 192 países, en la que también estaban acreditados científicos y representantes de ONG. El primer problema es que los países más ricos y más contaminantes tenían suficientes delegados para asistir a todas las reuniones. Los de los países más modestos no. Además una tremenda descoordinación –según la misma organización- hizo que las ONG tan apenas estuvieran presentes en los debates.
¿Para qué se han reunido?
Para trazar objetivos que reemplacen los del Protocolo de Kioto que termina en 2012, limitar las emisiones de CO2 -que están desequilibrando el ciclo del carbono- y otros productos contaminantes, evitando así el aumento de la temperatura global por encima de 2-3ºC, frenar el deshielo, la deforestación, la acidificación del suelo, consecuencias sociales y económicas, y financiación de programas que ayuden a conseguir todo lo anterior.
Los países
Se pueden hacer tres grandes bloques según su incidencia en el cambio climático:
PAÍSES INDUSTRIALIZADOS: con un gran problema de compromiso ya que no están dispuestos a renunciar a sus privilegios aunque son los responsables del 76% de la contaminación. EEUU por ejemplo ni siquiera participó en Kioto, aunque el 27% de las emisiones contaminantes son suyas.
POTENCIAS EMERGENTES: ahora que por fin estaban desarrollándose, sufrirían un estancamiento/retroceso si entran en vigor nuevas leyes que regulen el consumo de materia y la emisión de gases.
PAÍSES POBRES: aunque parte de los recursos están en sus territorios, no tienen medios a su alcance para sobrevivir-adaptarse a las consecuencias de un aumento global de temperatura. Son los que más sufren las consecuencias del cambio climático: se calcula que hay 26 millones de desplazados por causas directamente relacionadas con él; a mediados de siglo pueden llegar a 200 millones. Otro dato aclarador: en los países ricos en un desastre dado mueren una media de 23 personas; en los países menos desarrollados, la media es de 1.052.
Conclusiones
Al final, tras un último día
de reuniones atropelladas, se consiguió una declaración política de tres páginas hecha a base de parches entre un selecto grupo de líderes mundiales y sus ministros, que se pasó al resto una hora antes de la clausura. Se trata de un documento no vinculante, del que se “tomó nota” en lugar de “adoptar” un acuerdo, ante el rechazo de varios países.
El acuerdo asume un débil compromiso de mantener el aumento de la temperatura por debajo de 2ºC (reconociendo el consenso científico en cuanto al umbral para un cambio climático catastrófico e irreversible), pero no establece metas de emisiones para ninguna fecha. El punto más positivo es que se van a seguir manteniendo negociaciones durante un año… sin comentarios.























