miércoles, 25 de noviembre de 2009

LOS INVASORES


No es el título de ninguna nueva película de ciencia-ficción, sino de una realidad que podemos comprobar con relativa facilidad, más en unos casos que en otros, paseando por Zaragoza. Se trata de especies invasoras de nuestro entorno, en particular de tres tipos de animales que poco a poco se han ido introduciendo entre la fauna urbana de nuestra ciudad.

Pero, ¿qué es una especie invasora? Se puede definir como aquella que se halla fuera de su área natural de distribución (alóctona) y que prolifera causando daños al Medio Ambiente, a otras especies locales (autóctonas), y a las actividades humanas.

Son difíciles de erradicar y de combatir, y se debe intentar evitar su expansión así como la introducción de nuevas especies exóticas.


Destructoras de biodiversidad

Uno de los mayores problemas es que pueden causar la desaparición de nuestras especies autóctonas por transmisión de enfermedades o competitividad por los mismos recursos y hábitats.


Las especies invasoras no sólo eliminan valiosas especies locales sino que tienden a uniformizar las comunidades biológicas, en detrimento de la biodiversidad que es un factor de estabilidad en los ecosistemas naturales. En los últimos años son varias las especies que nos han invadido como el cangrejo rojo, el visón americano, el mejillón cebra o la presencia en algunos ríos aragoneses de castores. Pero nos centraremos en tres que podemos observar en Zaragoza.



LA COTORRA ARGENTINA (Myiopsitta monachus)

Ave de mediano tamaño (28-30 cm) y larga cola. Principalmente verde intenso, pero con garganta y pecho grisáceos. Le gusta vivir en grupos.

Las parejas formadas lo serán para toda la vida. Las hembras, en solitario, construyen unos nidos enormes, a base de pequeñas ramas, de hasta 1-2 m de diámetro y ¡150 kg de peso!, formados por distintas cámaras en las que pueden anidar varias parejas. Empezaron a verse como curiosidad hace pocos años en el Parque del Tío Jorge. Hoy se ven en grandes masas por toda Zaragoza en todos los parques y zonas verdes.


El mayor daño que causan es el peso de los nidos comunitarios, ya que llega a tronchar ramas de árboles con el consiguiente riesgo para peatones y para los propios árboles. Además les encantan devorar las yemas de los árboles.


Se suele dar por cierto que proceden de escapadas de particulares, pero las de Zaragoza vinieron de las poblaciones ya establecidas en Barcelona, primer lugar donde se asentó la especie en España. Ésta a su vez se asegura que procede de "polizones" en barcos cargueros con alimento.

Por último hay que tener en cuenta que la Sociedad Española de Ornitología considera a la cotorra como vía de transmisión de enfermedades contra las que ni aves autóctonas ni personas están inmunizadas.



GALÁPAGO DE FLORIDA (Trachemys scripta)Tortuga de 20 a 60 cm, que presenta una destacada mancha de color rojo, anaranjado o amarilla en cada lado de la cabeza. Tiene un caparazón negro abombado con rayas verticales de color marrón. La parte inferior del caparazón es amarilla, sin manchas o bien con unas pocas de color negro.


Depredan vorazmente invertebrados, peces y anfibios, consumen vegetación acuática flotante, llegando a alimentarse de animales muertos.

Ha desplazado claramente a especies autóctonas como el galápago leproso. Otro gran perjuicio consiste en el riesgo sanitario, sobre todo para la población infantil, por la frecuencia de transmisión de salmonelosis a sus propietarios; esta fue la causa por la que en 1975 se prohibió en Estados Unidos su venta. Aunque pronto encontraron un nuevo mercado en Europa.


La proliferación de este reptil ha sido causada por la liberación irresponsable y masiva, al crecer demasiado para seguir siendo una mascota. En caso de que esto ocurra se pueden llevar al centro de protección de animales de la DGA en el Galacho de La Alfranca, nunca “liberarlos” en el Canal Imperial, por donde se les puede ver con un poco de paciencia.


EL SILURO (Silurus glanis)


Es el mayor pez de agua dulce de Europa, no tiene escamas, está dotado de grandes barbas y crece enormemente deprisa, pudiendo llegar a pesar cien kilos, medir 2,5 metros y vivir cerca de 30 años (en los ríos centroeuropeos los hay más grandes). Habita en aguas tranquilas y relativamente profundas.
Su presencia en el Ebro se ha constatado hasta Tudela, a 80 km aguas arriba de Zaragoza, y con la construcción del azud de Vadorrey parece ser ha encontrado un nuevo hábitat para vivir en el centro de nuestra capital.
Se trata de un pez enormemente depredador lo que hace que desplace a otras especies, como es el caso del barbo, no poniendo reparos a nada a la hora de alimentarse.Se considera que los primeros ejemplares que llegaron a Aragón fueron liberados por pescadores alemanes, procedentes del Danubio, a mediados de los 70, pasando la frontera con 32 alevines a los que no se puso pegas en la aduana, pues se argumentó que iban a servir de cebo vivo para pescar lucios. Se liberaron en el embalse de Mequinenza hecho que acabó cambiando completamente el entorno natural.

Debido a que en la zona de Caspe-Mequinenza la pesca del siluro es un “motor económico”, la DGA no piensa tomar medidas para controlar a este “tiburón de río”.En los últimos meses se han hecho famosos porque se pudo contemplar el “espectáculo” de los siluros cazando palomas en las inmediaciones del Puente de Piedra: http://www.youtube.com/watch?v=yoRNAkZBT7U

¿Qué sucederá en los espacios protegidos de los galachos cuando suba el nivel del río por las crecidas estacionales?...

2 comentarios:

Equipo de redacción 2 dijo...

María: muy interesante y completo, pero quizás demasiado extenso para un blog.
Muy curioso el vídeo, un nuevo entretenimiento para los transeuntes.

Equipo de redacción 2 dijo...

Ah, siempre citamos las fuentes ¿dónde hemos encontrado esa información?