Ante una sima de las dimensiones de la surgida en La Puebla de Alfindén, con una superficie equivalente a una cancha sin los pasillos laterales, los geólogos recomiendan que se elabore un estudio geofísico para determinar con precisión la existencia o no de otros fenómenos parecidos. También consideran necesario que se revise el proyecto urbanístico, que consiste en la construcción de un instituto y de viviendas, previsto en la zona.
Javier San Román, presidente del Colegio de Geólogos de Aragón, explicó que aunque con los mecanismos de cimentación y una inversión importante se podría construir encima, lo más recomendable es acondicionar en el lugar equipamientos que no se resientan y no genere riesgos en caso de que se produzcan hundimientos, como un parque. La dolina, que surgió hace tres meses, está situada a 200 metros de la antigua N-II.
Esta dolina de la Puebla es algo mayor que la media de las dos o tres que surgen cada año en Zaragoza. El diámetro normal oscila entre 8 y 10 metros, pero esta tiene 16.5. Su profundidad ronda los 5 metros, aunque no se puede calcular con exactitud porque hay agua en el fondo.
La dolina está en el nivel de terraza más bajo y los materiales visibles en el corte son limos de llanura de inundación. El agua muestra la altura de del freático conectado con el río Ebro, aunque su cauce está a 4 Km.
El agua disuelve los yesos del sustrato y provoca oquedades que debilitan el terreno hasta que la cubierta se desploma.
Las paredes son inestables y tienen grietas. Se pueden producir desprendimientos hasta que los descartes verticales se reducen y las paredes se equilibran y suavizan.
Javier San Román, presidente del Colegio de Geólogos de Aragón, explicó que aunque con los mecanismos de cimentación y una inversión importante se podría construir encima, lo más recomendable es acondicionar en el lugar equipamientos que no se resientan y no genere riesgos en caso de que se produzcan hundimientos, como un parque. La dolina, que surgió hace tres meses, está situada a 200 metros de la antigua N-II.

Esta dolina de la Puebla es algo mayor que la media de las dos o tres que surgen cada año en Zaragoza. El diámetro normal oscila entre 8 y 10 metros, pero esta tiene 16.5. Su profundidad ronda los 5 metros, aunque no se puede calcular con exactitud porque hay agua en el fondo.
La dolina está en el nivel de terraza más bajo y los materiales visibles en el corte son limos de llanura de inundación. El agua muestra la altura de del freático conectado con el río Ebro, aunque su cauce está a 4 Km.
El agua disuelve los yesos del sustrato y provoca oquedades que debilitan el terreno hasta que la cubierta se desploma.
Las paredes son inestables y tienen grietas. Se pueden producir desprendimientos hasta que los descartes verticales se reducen y las paredes se equilibran y suavizan.
Esta noticia apareció el día 8 de marzo de 2009 en el Heraldo de Aragón.
Cristina Herrero y Pilar Amador
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