Un equipo de alrededor de 65 personas luchó durante todo el domingo en una playa de la isla australiana de Tasmania por salvar a un grupo de ballenas piloto que quedó varado en la costa.Los biólogos y voluntarios han conseguido devolver al mar a 11 de los animales, pero otros 53 murieron el sábado sobre la arena.
Para poder devolver a las ballenas a su hábitat, tuvieron que trasladarlas a otra playa a través de la carretera. Este tipo de ballenas son las más pequeñas de su especie, habitualmente no sobrepasan los cinco metros de largo, y fue su tamaño lo que permitió el rescate.
Se espera que los ejemplares jóvenes y sus madres, se unan a otras ballenas en el océano, aunque se enfrentan a horas críticas en las que podrían volver a desorientarse y quedar varados.
Los biólogos han colocado chips de seguimiento en algunos de los cetáceos y realizarán un rastreo aéreo de la zona para vigilar el progreso del grupo. Los ejemplares muertos serán analizados y después incinerados para evitar infecciones en la playa.
Se espera que los ejemplares jóvenes y sus madres, se unan a otras ballenas en el océano, aunque se enfrentan a horas críticas en las que podrían volver a desorientarse y quedar varados.
Los biólogos han colocado chips de seguimiento en algunos de los cetáceos y realizarán un rastreo aéreo de la zona para vigilar el progreso del grupo. Los ejemplares muertos serán analizados y después incinerados para evitar infecciones en la playa.
Los ecologistas afirmaron que era inusual llegar a salvar a un sólo ejemplar después de una desorientación masiva de esas características.

Los casos de ballenas varadas ocurren de manera periódica en Australia y Nueva Zelanda por razones que no han sido descubiertas. Las autoridades y los voluntarios se esfuerzan por salvar a los ejemplares cuando esto ocurre, aunque a menudo sin éxito.
Por Diana Gallardo.
IES Miguel Catalán 2º Bachillerato
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