
Un empresario holandés ha obtenido el premio al diseño más revolucionario y prometedor del año. Se trata de unas cubetas de plástico con una forma muy estudiada para condensar el agua de la atmósfera y que permiten crecer a los árboles en pleno desierto a pesar de la falta de irrigación y las tórridas condiciones que allí imperan. Este sencillo invento puede significar la salvación del planeta en cuanto a la deforestación se refiere y todo lo negativo que de ello se deriva.
El único pero de este gran invento es que para fabricar el plástico necesario seguramente se contaminará más de lo que purificará el árbol.
Marta Miranda (IES Miguel Catalán)

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